Así lo consideró su director Ricardo Dozoretz, quien realizó un balance del primer año de gestión al frente del nosocomio.
“Gracias a la gran inversión del Municipio, la complejidad ha aumentado y la gente sabe que acá se satisface la demanda que en otros lados no existe”, aseguró .
Su balance sobre el trabajo realizado en 2016 fue “altamente positivo”. “Nos falta muchísimo, pero, si tengo que hacer una comparación con el 10 de diciembre de 2015, cuando arrancamos la gestión, y por cómo encontramos el hospital, en el estado que estaba por la falta de insumos y de alimentos para los pacientes… era un desastre absoluto”, recordó el médico.
Dozoretz valoró haber podido regularizar la provisión de insumos y la atención profesional. También, el crecimiento en materia de complejidad al haber inaugurado el laboratorio de alta complejidad, el servicio de Oftalmología con atención las 24 horas, la terapia intensiva pediátrica, el servicio de Hemodinamia y cirugía cardiovascular y ampliado la sala de internación de Pediatría.
“La verdad es que esto nos dio un vuelo, prácticamente, al mismo nivel que cualquier hospital de alta complejidad”, finalizó.
