
La compañía atraviesa una fuerte crisis operativa y financiera: en 2026 canceló más del 20% de sus vuelos y acumula reclamos de pasajeros, mientras más de 700 ex trabajadores llevan más de tres meses sin cobrar indemnizaciones y acuerdos de retiro.
Flybondi atraviesa uno de los momentos más críticos desde el inicio de sus operaciones en 2017. Acumula cancelaciones y reprogramaciones de vuelos, una fuerte reducción de su capacidad operativa y reclamos de distintos sectores vinculados con la empresa.
Los números muestran una diferencia significativa respecto de sus principales competidoras. Según datos recopilados por Chequeado, durante 2026 Flybondi canceló más del 20% de los vuelos que tenía programados: fueron 2.081 cancelaciones sobre 10.204 vuelos. En el mismo período, Aerolíneas Argentinas registró un 0,9% de cancelaciones y JetSmart un 1,2%. Desde el 1° de abril, el porcentaje de cancelaciones de Flybondi llegó al 36%.
La situación también tuvo consecuencias regulatorias fuera de la Argentina. A fines de julio, la Agencia Nacional de Aviación Civil de Brasil (ANAC) limitó la comercialización de pasajes de Flybondi en ese país luego de detectar que entre el 1° y el 27 de julio la compañía había cancelado el 79% de los vuelos registrados en Brasil. El organismo también señaló problemas en la atención a los pasajeros y una reducción de las operaciones.
Una crisis que alcanza a pasajeros, trabajadores y proveedores
Los problemas operativos se suman a una situación financiera que ya generó reclamos de distintos sectores.
Según un documento difundido por ex trabajadores de la compañía, más de 700 personas despedidas o que acordaron retiros voluntarios llevan más de tres meses sin cobrar las indemnizaciones o los montos comprometidos. Muchos de esos acuerdos fueron homologados ante el Servicio de Conciliación Laboral Obligatoria (SECLO) o firmados ante escribano público.
El mismo documento señala que también existen trabajadores que continúan en actividad y que no habrían cobrado salarios correspondientes a junio y julio ni el aguinaldo. Además, sostiene que la falta de pago de aportes dejó a trabajadores activos y ex empleados sin cobertura de medicina prepaga y obra social desde el 6 de agosto.
Los pasajeros también aparecen entre los afectados. El documento denuncia que existen cientos de miles de personas que todavía no recibieron los reembolsos correspondientes a vuelos cancelados durante los últimos ocho meses. A esto se suman reclamos de proveedores que, según el mismo informe, llevan meses sin cobrar incluso en casos donde ya existían planes de pago acordados.
Menos aviones y más cancelaciones
La crisis operativa se refleja también en la cantidad de aeronaves disponibles. Según Chequeado, Flybondi pasó de operar con un promedio de 19 aviones activos por día en enero a apenas tres en las últimas semanas. En paralelo, su participación en el mercado de cabotaje cayó del 21,7% que tenía en 2024 al 17,1% durante los primeros cinco meses de 2026.
La reducción de la flota genera un problema operativo que se retroalimenta con las cancelaciones y reprogramaciones: menos aviones disponibles implican una menor capacidad para cumplir la programación prevista y reubicar pasajeros afectados.
Los datos históricos también muestran que el deterioro no comenzó en las últimas semanas. Entre julio de 2025 y junio de 2026, Flybondi registró un 12,7% de vuelos cancelados sobre el total relevado por el sitio especializado Failbondi, que utiliza datos de Aeropuertos Argentina 2000.
Otra vez el caos | Flybondi canceló esta madrugada todos los vuelos desde El Palomar
Antecedentes y controles
La Administración Nacional de Aviación Civil ya había labrado actas de infracción contra Flybondi en enero de 2026 por cancelaciones de vuelos comerciales sin aviso previo. El organismo también informó entonces que había recibido reclamos de pasajeros por distintos incumplimientos.
La situación actual vuelve a poner bajo discusión la capacidad operativa de la empresa y los controles sobre el cumplimiento de los vuelos programados.
Mientras continúan las cancelaciones y reprogramaciones, la crisis dejó de ser solamente un problema vinculado con los pasajeros: también alcanza a trabajadores, ex empleados, proveedores y organismos públicos con los que la compañía mantiene obligaciones pendientes. El documento de los ex trabajadores sostiene, además, que la empresa mantiene deudas con el Estado Nacional y las provincias por tasas e impuestos.

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