La postura de sindicatos y cámaras empresarias hizo que el plan oficial de precarizar el empleo en la actividad textil diera marcha atrás.
La idea del Ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, era cerrar ayer un “acuerdo compromiso” que impulsaba la creación de un fondo de cese laboral y un banco de horas, entre otros puntos. La negativa del sector desencadenó en la ausencia del funcionario en lo que fue un breve encuentro.
Ahora la iniciativa, que tenía el visto bueno de empresarios (entre ellos Daniel Awada, hermano de Juliana y cuñado del presidente Macri) quedó en stand by. Empresarios argumentaron que desde su punto de vista flexibilizar no frena el mal momento que atraviesa el sector.
Mientras tanto, la Asociación Obrera Textil (AOT), el sindicato del Vestido (Soiva), la Unión de Cortadores y el gremio de empleados textiles (Setia) publicaron un documento con críticas a la iniciativa y advirtieron que no prestarán acuerdo para ninguna modificación a sus respectivos convenios laborales.
El secretario adjunto de AOT, José Listo, dijo “los gremios no van a firmar nada y cualquier reforma que quiera encarar el Gobierno tiene que pasar por el congreso y con la participación de la CGT”.
Y agregó: “El Gobierno quiere promover una reforma laboral encubierta modificando cuestiones de la ley de contrato de trabajo que son inadmisible, en vez de preocuparse por estudiar medidas para superar la crisis terrorífica que atravesamos”.
Este desenlace significa un dolor de cabeza para el macrismo porque la reforma laboral es uno de los puntos que debe aplicar el Estado según las pautas que marca el Fondo Monetario Internacional.

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