
Por Pablo Candia* |
Desde marzo del 2020 la pandemia COVID arrasó con la Argentina, el personal de salud fue y es el dique de contención ante este terrible flagelo de casi 70000 muertos. Nos capacitamos, aprendimos a cuidarnos y cuidar a los pacientes, protocolos nuevos y peligros nunca vistos.
La comunidad nos aplaudía reconociendo nuestra tarea, hasta que el individualismo le ganó a la solidaridad, en vez de aplausos hubo salidas sin cuidados, fiestas, viajes, quema de barbijos, una explosión de casos y aumento de los muertos que sigue hasta hoy.
Fallecen compañeros y pacientes y los sentimos bien adentro, no es lo mismo regresar a casa con ese dolor que nos parte. Aprendimos a luchar contra el COVID, pero ya estamos exhaustos, una cosa es saber y otra poder.
Hoy los aplausos deben ser el reconocimiento que merecemos como trabajadores que todos los días ponemos el pecho a esta cruel enfermedad.
Significa sueldos dignos, estabilidad laboral, pase a planta permanente en todos los hospitales. Necesitamos descansar, francos, licencias, somos humanos golpeados y debemos ser tratados con la misma devoción dedicada que nosotros le damos a nuestros pacientes.
Llamamos a todas las autoridades a resolver esta cuestión, ya el tratamiento de la pandemia y la centralidad del personal sanitario no se discute.
Al mismo tiempo a la sociedad le decimos que se cuide y así nos cuida y al conjunto de los trabajadores que nos acompañe en nuestra lucha.
Que nuestras antorchas iluminen el recuerdo de los que ya no están.
*Enfermero del Hospital Posadas y miembro de la C.D. de CICOP Seccional Posadas.

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