
Por Luis “Cacha” Gambino |
Tras la buena campaña en el Gallo, el rafaelino no continuará al frente del equipo según manifestó por problemas personales. De todas maneras, rápidamente se convirtió en el técnico de Instituto de Córdoba.
Técnico desconocido para la mayoría del pueblo moronense a su arribo, empezó su camino sinuoso con viento y resultados en contra. Lo favorecía la ultra defensa de un departamento de futbol y por qué no la ausencia del público por la pandemia.
De a poco comenzó a modificar sistemas que no aceptó en un inicio, jugar con doble cinco. En la segunda rueda llegó un refuerzo fundamental como el arquero, Bruno Galván, y dos jugadores gravitantes en las postrimerías del torneo como lo fueron Brian Orozco y Mauro Levato.
Aún con varios arbitrajes adversos el equipo consiguió el objetivo de clasificar al reducido por el segundo ascenso como visitantes y en Santiago del Estero frente a Güemes. Luego, llegó la eliminación dejando una buena imagen frente al Quilmes de Sava.
Terminada la participación del Gallo en el torneo de la Primera Nacional, el entrenador puso punto final a su ciclo al frente del equipo. Bovaglio dejó entrever que padece la enfermedad de dos seres cercanos y queridos por lo que necesita estar cerca de ellos.
Sin embargo, dentro de la institución no cerró demasiado el hecho de que mientras Morón jugaba instancias decisivas del torneo, el hombre en cuestión estableció negociaciones con la dirigencia de Instituto.
Mala cintura la del ex técnico de Morón que por estas horas es el nuevo DT del equipo de Alta Córdoba distante a 300 km de la ciudad de Rafaela donde reside. Durante su mandato como técnico del equipo rojiblanco dirigió un total de 36 partidos con 16 triunfos, 7 empates y 13 derrotas.

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