25 mayo, 2024

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Primeros los últimos

Primeros los últimos

Por Hugo Elías |

Si damos por sentado que el acuerdo con el FMI fue la salida más acertada, como ya todo el peronismo lo admite mas allá de argumentos inentendibles al calor de las contradicciones de los expertos del FMI que van a “revisar” un mes antes y todos sabemos que aprobaran lo hecho y depositarán los 9.000 millones de dólares como primer desembolso.

Si no fuera así no se entendería la iniciativa en el Senado impulsada por Cristina Kirchner, para recaudar miles de millones de dólares, 70.000 dicen, imponiendo un 20% de gravamen a los evasores que ocultan en guaridas fiscales la cuantiosa fuga de capitales. Va de suyo que acá se reconoce la legalidad de lo que reclama el fondo y el olvido del consignismo que puso/pone en peligro la unidad del Frente de Todos.

Tal reconocimiento no menoscaba la propuesta de que “paguen los que se la fugaron”, al contrario, la pone en lo mas alto de la convocatoria a la unidad política del peronismo al tiempo que margina los tweets, fotos, errores de comunicación, mentiras de los medios opositores.

Hoy hay dos temas dos, la ley que multa a los evasores de capitales no declarados y la inflación imparable que conlleva la pobreza aún cuando crece el empleo.

El proyecto de los senadores peronistas de cobrar por lo menos un 20% de lo evadido no sólo unifica al peronismo, sino que pone en la necesidad de exigir una respuesta de Juntos por el Cambio y que no se hizo esperar y mostraron los dedos manchados en paraísos fiscales.

“No pueden estar a favor de los delincuentes” sin embargo lo están y lo estarán siempre. Para ellos acumular riquezas a como dé lugar siempre estará bien, fugando, evadiendo, robando. Si es delito es secundario, si perjudica a las mayorías populares mas que secundario.

No alejada de ese proyecto de ley, ya se verá porqué, está la inflación imparable de la canasta básica familiar y de insumos estacionales como los útiles escolares, calzado, indumentaria no ha sido alcanzada ni por las paritarias ni por los aumentos a jubilados. Las paritarias fueron divididas en su mayoría en tres pagos con revisión al segundo quitando al primer aumento y al segundo toda posibilidad de llegar a empatar con los aumentos de precios inflados.

En los salarios de mayores a $180000 los trabajadores no hacen horas extras porque el resultado cae en el impuesto a las ganancias y no cobran el excedente. Hablo de los extremos que deben ser tomados por el gobierno con un sentido distributivo general privilegiando a los mas necesitados. Si bien es importante frenar el envión inflacionario a través del trabajo del Secretario Felletti identificando los oligopolios responsables de los descarados aumentos y acordar precios al 10 de marzo es evidente que no alcanza aunque los formadores de precios inflacionarios cumplan el acuerdo. El atraso de los salarios es de un 30% y el de los trabajadores informales mas.

Es una muy buena noticia la baja del desempleo al 7% como también la baja de la pobreza al 37,7% desde un 40%. Pero hay que caminar el barrio para notar que tales números no significan ni mayor salario ni mejor capacidad de compra de la familia.

Hoy se anunció un bono de emergencia para los jubilados que menos ganan de 8000 a 5000 pesos. Claro, ante el aumento inflacionario, el 12,28% de aumento otorgado a partir de marzo queda atrasado para los mas vulnerables de los nuestros.

Si la inflación come los aumentos paritarios, si estos se pagan divididos, si la baja del desempleo por la recuperación económica, redundan en mas achique de las familias de trabajadores formales e informales, es hora de pensar en la implementación de un sueldo mínimo de 90000 pesos para todos los trabajadores en relación de dependencia y en una asignación similar para los trabajadores de la economía popular garantizada por el Ministerio de Bienestar Social.

Es primordial que de tomarse una medida similar debe ir acompañada de un estricto control de precios. No sea cosa que los aumentos a los trabajadores se los queden los oligopolios formadores de precios y vayan a dolarizarse a alguna guarida. No está en mi historia la economía, pero de lo que sí puedo hablar es del esfuerzo de millones de argentinos que hoy no llegan a fin de mes en un país productor de alimentos para 600 millones de personas, con inmensas riquezas naturales, tecnológicas, científicas, industriales, intelectuales, artísticas.

Hoy la deuda externa puede convertirse en un mal virtuoso a partir del proyecto de castigar a los evasores y fugadores de capitales y hacer un fondo para pagarle al FMI. Es lógico que el ahorro en tiempo y dólares engrosarán las arcas del estado y serán destinadas a socorrer a aquellos sectores que no reciban el aumento de emergencia planteado. Parece mentira repetir esto una y otra vez. Pero, así como salimos una y otra vez tenemos que lograrlo.

La unidad política del Frente de Todos es central para nuestro pueblo, no importan los dirigentes, ninguno sobra, lo que importa es la argamasa que genere propuestas que cimenten unidad.

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