26 junio, 2022

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45 de mayo

45 de mayo

Por Hugo Elías |

Un 30 de abril de 1977 amaneció el coraje, con pañuelos blancos en la cabeza. Fueron a la Plaza de Mayo a gritar que les devuelvan a sus hijos. Resultaba increíble la desaparición, el fusilamiento, la tortura degradante de lo humano conocido, la violación de los cuerpos, el robo artero de recién nacidos. Era increíble para los argentinos. Nunca imaginamos ese infierno que esas mujeres gritaban en la plaza.

Como militantes sabíamos, nos cuidábamos del odio irracional desatado sin límite, al que enfrentábamos con una valentía rayana en la inconciencia y el sueño, que aún permanece después de 45 años, de un mundo mejor para todos.

Nosotros, no registramos los pañuelos, estábamos embarazados de Manuel, que cumple 45 años, nuestro mundo clandestino crecía a fuerza de amor y esperanza. Nuestros pañuelos fueron los compañeros que nos cuidaron con el hijo reciente, nos cobijaron y se recibieron de tíos y abuelos de Manuel.

Ver a mi compañera orgullosa con su panza caminar sin ver el peligro, derrochando valentía rosarina hacia esa revolución extraña que nos arrancaba compañeros, me envalentonaba, me enamoraba y aquí me quedo, esta es mi tierra, mi patria.

No es sólo mi hijo. El 1ro de Mayo, es el día de los Trabajadores, los que enlazan todas estas historias, que desde las luchas ahogadas por las balas en la Patagonia hasta su dignificación con el Peronismo se constituyeron como sujeto histórico que supo de la barbarie asesina de la dictadura.

Los militares y sus mandantes oligarcas tuvieron el objetivo de borrar de nuestro país toda posibilidad de transformación y justicia social.

Para ello las organizaciones populares sindicales, barriales y estudiantiles fueron el enemigo a hundir para siempre. Aún hoy los hijos de esos mandantes anhelan la desaparición de las organizaciones sindicales. “Si pudiera tener una Gestapo para atacar a los sindicatos lo haría” dijo un servil ministro de María Eugenia Vidal.

Los pañuelos cubren a los trabajadores, las Madres saben de las persecuciones y asesinatos de delegados, de dirigentes obreros, de comisiones internas enteras y de sindicatos prohibidos.

Las Madres abrazan a los trabajadores, no sólo a los segados por los dictadores, sino que están convencidas que su organización y lucha son imprescindibles para superar las actuales trabas que sufre nuestro pueblo para sortear la entrega, la rapiña de los hijos de los mandantes de los militares asesinos.

Manuel con sus 45 años es el triunfo de los 45 de la lucha de las Madres, de los Trabajadores que resistieron a los dictadores. No pudieron con este par de enamorados, con este niño que sabía sin saber los secretos de los compañeros.

Algo de esa madera tiene nuestro hijo, no habrá sido fácil crecer en dictadura, con padres semiescondidos y abuelos intermitentes, pero se la aguantó como un buen nieto postizo de la Madres de la Plaza.

 

Orgullo de admirar a las Madres y ponerme a disposición de cualquiera de esas madres postizas que la vida generosa me regaló. Son valientes, luchadoras permanentes, con esa luz brillante en sus ojos que abre un mundo con el que hay que soñar. Eternas trabajadoras por la Verdad, la Memoria y la Justicia.

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