13 agosto, 2022

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¿Cristina 2023?

¿Cristina 2023?

Por Hugo Elías |

“Hicieron de todo para ensuciarla y sin embargo nunca se quebró. Todos somos testigos del coraje que tuvo para bancarse todas las cosas que le han hecho.” Mario Secco Intendente de Ensenada.

Lo expresado por Secco es compartido por millones y no discutido ni por sus enemigos. Por supuesto no es la única luchadora ejemplar de nuestro pueblo, pero sí es la que, con las cargas a cuestas, ha sabido encarar la recuperación política popular junto a Néstor enfrentando los grandes poderes nacionales e imperiales aún en el retroceso ocupado por Macri y sus secuaces.

Por esto su palabra es cadena nacional y el país hace un alto para escucharla. El pasado lunes en el Plenario de la CTA en Avellaneda su discurso no esquivó los problemas graves que nos aquejan y no fue concesiva con las causas de esos problemas.

La inflación galopante que hoy castiga nuestros bolsillos la referenció sin dudar en el “irresponsable y criminal endeudamiento de los cuatro años de Mauricio Macri”. Explicó que nuestro país produce dólares pero que esos fueron, y son, fugados provocando una deuda que hoy tenemos que afrontar. Esa deuda con el FMI se paga con la recaudación del estado y es por eso vital que este controle la salida de dólares evitando cualquier mecanismo evasor. Se refirió al “festival de importaciones” que está, mas allá de la negativa del gobierno, demostrado por la enorme diferencia de montos entre mayo 2021 y el actual, descontando los aumentos en la energía y la importación mayor por crecimiento, que son producto de la especulación, del estoqueo, suponiendo una devaluación futura y de importaciones suntuarias que comen los dólares escasos.

Nos informó la increíble labor judicial de 6500 fallos permitiendo importaciones que el estado impide. A todo ello le agregó la responsabilidad de los grandes monopolios formadores de precios que ya se han deschavado que dentro de la “multicausalidad” inflacionaria son un factor central y no accesorio. Sólo basta mirarles los balances.

En el marco de una afirmación categórica de que “la unidad del Frente de Todos no se discute, ni nunca estuvo en discusión” Cristina reclamó del gobierno la necesaria coordinación entre el Ministerio de Producción, la Aduana y el Banco Central para desarticular semejante sangría de divisas. Mayor presencia estatal para impedir la fuga y una constante presión para defender los bolsillos populares de los infladores de todo tipo.

Presencia estatal, destacó, como la mostrada por el gobierno en la pandemia donde fue necesario tener hospitales, vacunas, equipos sanitarios inexistentes por la desidia macrista.

Una de las consecuencias de esta rueda antipopular que el macrismo profundizó fue el quebranto de miles de Pymes con el resultado de millones de trabajadores desocupados que fueron beneficiados de los planes sociales. La forma que tuvo el gobierno de Macri de evitar la protesta social de extensos sectores excluidos por su política de tierra arrasada fue el crecimiento exponencial de planes de ayuda social.

La vicepresidenta expuso su visión de dejar la tercerización de la adjudicación de esos planes sociales en manos de las organizaciones político/barriales para que sean los estados provinciales y municipales los encargados de su control y adjudicación. Por supuesto se le dio mas importancia mediática a esta cuestión que a los cuestionamientos centrales que Cristina hizo al rumbo económico signado por lo dicho: inflación, festival de importaciones, identificación del macrismo como el enemigo acompañado por la mugre judicial, mediática y por los dueños del bombardeo económico de todos los rubros, campo, bancos, industrias.

Si ese planteo sobre las asignaciones populares sirve para poner en caja a los que hacen acumulación partidaria basados en políticas estatales, es sanar el sistema solidario. Si, por el contrario, es para estigmatizar a las organizaciones sociales que en todo el país organizaron la defensa alimentaria, los cuidados y el trabajo comunitario especialmente en la pandemia, no sirve.

Creo que la institucionalidad vía gobernadores e intendentes no tiene porque negar la acumulación de experiencia y empatía que barrialmente se ha construido. Mas que controlar hay que jerarquizar la organización barrial ligada a los gobiernos locales y estudiar seriamente la implementación de un Salario Básico Universal.

Lo que sí queda claro es que escuchamos las ideas de una estadista que está lejos, lejos, de cualquier otro dirigente político.
El Frente de Todos no se rompe. La inflación es provocada en principio por el “criminal endeudamiento de Macri”. La sequía de dólares está en la evasión y en festival de importaciones. Los formadores de precios, desde el agro, las industrias, y los comercializadores son “remarcadores” seriales y deben ser convencidos de abandonar esas prácticas.

Los ejes están planteados para que el gobierno los ejecute. ¿Serán al mismo tiempo ejes de la campaña del Frente de Todos, bajar la inflación no olvidando que el macrismo y sus socios son sus principales responsables? La gran electora quiere que su gobierno acompañe su propuesta con toda su potencia. Si no es así, ¿Será candidata 2023?

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