En una tarde emotiva por el retiro de su goleador histórico, el Deportivo Morón no pasó del empate ante Independiente Rivadavia de Mendoza y complica sus aspiraciones de llegar al reducido.
No fue una jornada más en el oeste. El corazón del Nuevo Francisco Urbano latió con la emoción a flor de piel por el retiro de Damián Akerman. Al cumplirse el noveno minuto, DA9 recibió su última ovación como futbolista profesional y abandonó el terreno de juego reemplazado por Leo Ramos.
A los 17 minutos, una gran jugada colectiva por izquierda con la incursión de Angelini y González terminó con un centro que Levato empalmó de aire contra el palo derecho para poner el 1 a 0. Morón en ese primer tiempo contó con opciones para ampliar, pero se topó con el arquero de la Lepra, Jorge De Olivera, figura del match.
Sin embargo, a tres minutos del entretiempo una distracción de los centrales se pagó carísimo, porque de un pelotazo largo y anunciado llegó el empate de Pablo Palacio para el equipo visitante.
El segundo tiempo también fue todo del Gallo, pero cuatro atajadas el golero visitante y un tiro en el travesaño de Gastón González evitaron el triunfo local. Morón mereció más, es verdad, pero este punto lo aleja en la lucha del reducido (puede quedar a ocho puntos si mañana Riestra gana su partido).
La explicación de cómo Morón llegó a esta situación de urgencia estará seguramente en otros partidos de la presente campaña, no en éste donde hizo todo para ganar.

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