06 diciembre, 2023

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El cine lejos de mi barrio

El cine lejos de mi barrio

Por Agostina Almada |

La producción nacional es reconocida dentro y fuera de nuestro país, sin embargo, resulta necesario fortalecer la construcción de una narrativa que revalorice el sentido de pertenencia con el Conurbano, además de la construcción de un circuito que permita acceder a estos consumos culturales sin la necesidad de ir a la Capital Federal.

Es muy interesante cómo el público se involucra con las realizaciones nacionales. Las consume y disfruta. Asiste a los cines, aunque estén obligados a un viaje de dos horas para concurrir a una función nocturna programada por un privado. El problema es que para que nuestras películas se presenten cerca de casa, en nuestro Conurbano, primero tuvo que ser nominada y premiada en los grandes festivales internacionales para venir a pasear por las salas de nuestro barrio. Todo lo demás espera a una ocasión especial para ser proyectado, generalmente en los Espacios INCAA.

En este marco, vale mencionar un fenómeno interesante: La encuesta de cine argentino, realizada en 2022 por tres revistas de crítica (Taipei, La Vida Útil y La Tierra Quema). Allí, críticos, investigadores, actores, actrices, periodistas, historiadores y productores, entre otros vinculados al rubro, eligieron sus 10 películas argentinas preferidas. La película más votada resultó La Ciénaga (Lucrecia Martel, 2001), seguida por Invasión (Hugo Santiago, 1969) y Tiempo de Revancha (Adolfo Aristarain, 1981). En total se recopilaron 546 respuestas y el top 100 se puede ver en www.encuestadecineargentino.com.

Fotograma de La Ciénaga (Lucrecia Martel, 2001)

“La encuesta no pretende constituirse como una lista inmutable del mejor cine ni revelar ninguna verdad. Intentamos, más bien, construir una foto de los gustos, influencias y modelos cinematográficos en una época determinada, que tiene sentido en tanto puedan leerse en contraste con otros momentos históricos”, aseguran sus editores, a modo de aclaración respecto al objetivo del estudio: entender lo que consumimos y nos representa.

Los resultados de la encuesta dieron paso a la realización de un ciclo de cine de 15 fechas, curado por Fernando Martin Peña (investigador, profesor y coleccionista) y proyectadas en tres espacios en la Ciudad de Buenos Aires: el Centro Cultural Kirchner, el MALBA y la Escuela Nacional de Experimentación Cinematográfica.

Importante y asombroso fue el resultado de este ciclo, ya que las 40 proyecciones fueron a sala llena, con una concurrencia en su mayoría de público joven. Las películas se vieron presentadas en el formato fílmico de 35mm, y el ciclo, así como la lista, fue pensado para la difusión de nuestro cine y bajo el reclamo por una cinemateca nacional funcional a la ley que preserve y difunda nuestro patrimonio audiovisual.

En la actualidad, la mayoría de los espacios INCAA del conurbano proyectan una película por semana y muy esporádicamente se encuentran eventos especiales relacionados a la cultura. Entonces distintos centros culturales hacen un gran esfuerzo por pasar diferentes películas en diversos ciclos autogestionados. En la mayoría de los casos, descentralizar la difusión cinematográfica termina siendo una decisión del público interesado.

Es importante que nuestro cine se proyecte cerca de casa, que la difusión, promoción y exhibición sea constante, para que la comunidad comprenda el reclamo de una cinemateca funcional. Ambas cosas se complementan a la hora de resguardar nuestra historia audiovisual.  Preservar las películas que son tan cercanas como los relatos de nuestras propias ciudades, cuidar las imágenes que producen vecinos como Toia Bonino o Raúl Perrone.

En cuanto a las plataformas de streaming, en el último tiempo la producción nacional ganó un importante espacio, lo cual se festeja al ver la popularidad y la generación de puestos de empleo en el sector. Sin embargo, un tema a resolver es el cobro de una cuota de pantalla a las plataformas internacionales, destinado al Fondo de Fomento Cinematográfico. El artículo 24 de la Ley 17.741 contempla “un impuesto equivalente al 10% aplicable sobre el precio básico de toda localidad o boleto entregado gratuita u onerosamente para presenciar espectáculos cinematográficos en todo el país, cualquiera sea el ámbito donde se realicen”.

Como una gota de esperanza, vale mencionar que hace algunas semanas, el gobierno bonaerense impulsó en la legislatura un proyecto que propone la promoción y el desarrollo de la industria cinematográfica en nuestra provincia, que contempla una inversión de 675 millones de pesos para, entre otras cosas, desplegar una plataforma audiovisual, una red de salas y la gestión de festivales regionales.

En cuanto a la preservación de nuestro patrimonio, “el texto de la Ley también propone la creación de un Archivo Audiovisual Bonaerense para la investigación, conservación, digitalización, protección de las producciones regionales y apoyo al cine comunitario”.  Si bien esta ley espera su aprobación, es importante que desde la política se debata y se dé el paso a la promulgación de nuestra industria local.

Este rápido pantallazo puede dar algunos elementos respecto a lo que consumimos y los contextos en los que lo hacemos. Actualmente hay muchos productos audiovisuales alrededor, pero la mayor distribución está realizada por empresas, sobre narrativas vulnerabilizadas a una perspectiva mayormente norteamericana, mientras nuestras historias independientes terminan en salas de CABA, o algunas semanas específicas en plataformas nacionales.

*Foto destacada: Fotograma del film Pendejos, de Raúl Perrone.

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